lunes, 23 de septiembre de 2019

A 151 años del Grito de Lares: una historia inconclusa

Templo Parroquial Católico de Lares. Foto del autor (2013).
Puerto Rico recuerda hoy la gesta de hace 151 años cuando puertorriqueños de distintas clases sociales, se levantaron en contra del gobierno español en la Isla. Fueron cientos quienes, la noche del 23 de septiembre de 1868, salieron de la hacienda de Manuel Rojas, en el barrio Pezuelas de Lares, a tomar las riendas del país.

¿Qué pasaba en Puerto Rico que provocó aquel acontecimiento que hoy recordamos? En primer lugar, el gobierno español había llamado a los puertorriqueños y cubanos a constituir en lo que se denominó como la Junta Informativa de Ultramar en 1865. Aquella Junta resultó en un fracaso. Los puertorriqueños que participaron de la Junta- entre ellos el abogado hormiguereño Segundo Ruiz Belvis- peticionaban reformas administrativas, además de la abolición de la esclavitud inmediata con o sin indemnización. Los cubanos querían reformas también, pero tenían sus reservas en cuanto a la abolición inmediata de la esclavitud.

Obelisco conmemorativo Grito de Lares
Plaza de la Revolución Lares.
Foto del autor (2013)
Ante la negativa del gobierno español en atender los asuntos políticos de sus dos últimas colonias en América, la Junta se disuelve y los comisionados regresaron a Puerto Rico. Tan pronto Segundo Ruiz Belvis pisó tierra en la Isla, el gobernador de Puerto Rico, el general Marchessi, ordenó su arresto en unión a otros más, entre ellos el médico Ramón Emeterio Betances. El gobernador general los acusaba de ser los autores del motín de los artilleros de San Juan, quienes se habían amotinados en protesta por las malas condiciones de trabajo que mantenían en San Juan. A estos, no se les extendió los aumentos de sueldos que se les había otorgados a los militares en la península. Sin embargo, cabe destacar, que tanto Ruiz Belvis como Betances, no tuvieron nada que ver con dichos sucesos.

Betances como Ruiz Belvis, fueron desterrados de la Isla por el gobernador, y enviados a España. De hecho, el gobernador los había tachado de "conspiradores". En el trayecto, con la parada en la isla de Saint Thomas, ambos lograron burlar la vigilancia y salir rumbo a Santo Domingo y de allí a Nueva York. En esta última, se unieron a líderes cubanos, que habían formado la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico, a la cual se unieron tanto Betances, Ruiz Belvis, así como otro médico puertorriqueño que había sido desterrado de su país, José Francisco Basora. Estos denuncian las condiciones de los puertorriqueños, especialmente los de las clases jornaleras. Hay que recordar que el régimen español había impuesto el régimen de la libreta de jornaleros durante en el año de 1848, siendo un sistema opresor para el campesino puertorriqueño.

Como parte de la ruta revolucionaria que desembocaría en Lares en septiembre de 1868, había que contar con apoyo. Segundo Ruiz Belvis, es enviado a Chile, con el propósito de procurar ese apoyo. Sin embargo, allí muere- al parecer por causas naturales-.

Posteriormente, Betances viajó a Santo Domingo y allí constituyó la Junta Revolucionaria de Puerto Rico, con la ayuda de amigos entre estos: Celis Aguilera, Carlos Elio Lacroix, Francisco José Basora, Mariano Ruiz Belvis y, bien interesante, el arzobispo de Santo Domingo, Fernando Arturo Meriño. El médico Betances, esperaba recibir la ayuda del gobierno dominicano, entre estas se encontraba el suministro de armas.

Ramón Emeterio Betances, circuló en noviembre de 1867 su proclama titulado: Diez Mandamientos de los hombres libres, donde exigía la abolición de la esclavitud, libertades de culto, de palabra, de imprenta; el derecho a votar los impuestos, entre otros derechos fundamentales del pueblo. Ese documento se le puede considerar como la base principal de las denuncias puertorriqueñas contra el régimen español.
Detalles del Obelisco en Plaza de la
Revolución de Lares. Foto del autor (2013)

A la formación de la junta revolucionaria en Santo Domingo y la proclama, le siguió la constitución de los comités revolucionarios locales en la Isla. Los comités constituidos y que- algunos de estos- participaron de la revolución en Lares el 23 de septiembre de 1868, fueron: Capá Prieto, por Mayagüez; Centro Bravo, en Lares; Lanzador del Norte, en Camuy; Lanzador del Sur, en Ponce, y, El Porvenir, en San Sebastián.

Esa noche, la del 23 de septiembre de 1868, cerca de mil personas marcharon hasta la Alcaldía de Lares tomando la misma y encarcelando al alcalde y al secretario municipal; de allí, a la plaza pública donde quemaron cientos de libretas de jornaleros y libros de contabilidad; posteriormente, proclamaron la República de Puerto Rico en la santa iglesia Católica de Lares, donde el párroco de la misma presidió un "Te Deum", en acción de gracias. Francisco Ramírez, se convertía en el primer presidente de la República de Puerto Rico.

Los que participaron de la gesta de Lares esa noche y la madrugada del 24 de septiembre de 1868 trasladados a San Sebastián, fueron campesinos, jornaleros, algunos profesionales, hacendados, libertos, entre otros. Estos grupos agobiados por los altos impuestos que cobraba tanto el estado como el municipio, se levantaron contra el régimen español. Su consigna era la de "libertad", según consta en las causas seguidas contra estos en Aguadilla.

El Grito de Lares no terminó esa noche y madrugada; días y semanas tardaron las autoridades en apresar a varios de los participantes de Lares. Muchos de estos se internaron en la cordillera al oeste de Puerto Rico. Tal fue el caso de Carlos Elio Lacroix, entre otros.  Al gobierno español no le quedó otro remedio que suspender las causas contra los revolucionarios de Lares al entrar el año de 1870.

El Grito de Lares se convirtió en la conciencia del pueblo puertorriqueño. Allí denunciaban la opresión del sistema que por casi 400 años mantenía al pueblo de Puerto Rico sin libertades alguna. Celebremos esta gesta histórica.

Para más información les invito a buscar en las bibliotecas los siguientes textos:

Andrés Sánchez Tarniella, "El significado del Grito de Lares." En: Andrés Sánchez Tarniella, Obra completa, Tomo III. (San Juan, Puerto Rico: Ediciones Bayoán, 1997).

Ernesto Juan Fonfrias, El Grito de Lares: Símbolo de Puertorriqueñidad. (San Germán, Puerto Rico: Círculo de Recreo de San Germán, 1972).

Eugenio Fernández Méndez, El significado histórico del Grito de Lares. 3ra edición. (San Juan, Puerto Rico: First Publishing of Puerto Rico, 1998).

Francisco Moscoso, La Revolución Puertorriqueña de 1868: El Grito de Lares. (San Juan, Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2003).

Lidio Cruz Monclova, El Grito de Lares. (San Juan, Puerto Rico: División de Educación a la Comunidad e Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1968). (Libros para el pueblo).

José Pérez Moris, Historia de la insurrección de Lares. (Río Piedras, Puerto Rico: Editorial Edil, 1975). (Este libro apareció por primera vez en el año 1872).

Olga Jiménez de Wagenheim, El Grito de Lares: sus causas y sus hombres. (Río Piedras, Puerto Rico: Ediciones Huracán, 1986).

Revista Homines. Universidad Interamericana de Puerto Rico. "El Grito de Lares", edición especial, número extraordinario, Vols. 18 (julio 1994- 95); y 19 (núm. 1), (Julio 1995- enero 1996)

lunes, 5 de agosto de 2019

Lo que dice el Diario de Sesiones de la Constituyente respecto al sucesor del Gobernador

Mucho se ha escrito en los pasados días relacionado al sucesor del Gobernador de Puerto Rico.  Sin embargo, poco se ha discutido lo que los redactores de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, dejaron expresado como su intención al momento de redactar las cláusulas constitucionales.  Hagamos un poco de historia.  La Convención Constituyente, que tuvo la responsabilidad de redactar nuestra carta magna, se reunió en la sala de sesiones de la Cámara de Representantes a partir del 17 de septiembre de 1951 culminando sus trabajos el 10 de julio de 1952.  Uno de los legados de gran alcance producto de los trabajos de la Convención, fue el Diario de Sesiones, que dicho sea de paso, se instituyó en los trabajos legislativos a partir de entonces, por el cual se dispuso por mandato constitucional.  En ese Diario se recoge los trabajos de cada uno de los días de sesión de la Convención, donde podemos encontrar las discusiones de los constituyentes en cuanto a las proposiciones que se hacían para la redacción de la Constitución; además, podemos encontrar el pensar político del momento, ya que las principales facciones políticas participaron de aquel ejercicio.  También, nos sirve esas discusiones para establecer la llamada "intención legislativa" del delegado al momento de discutir las propuestas constitucionales.

Se ha dado un caso novel en nuestra historia política reciente.  La renuncia del Gobernador que fue electo en noviembre de 2016, ha puesto de manifiesto la interpretación de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, respecto a la sucesión de ese funcionario en caso de renuncia, muerte, destitución, separación temporal del cargo, u otros asuntos.  Más aún, cuando al momento de la renuncia, había un nombramiento de Secretario de Estado, nombramiento en receso, pero que se había convocado a la Asamblea Legislativa a sesión extraordinaria para atender el mismo.

De acuerdo a la Constitución, se supone que sea el Secretario de Estado quien asumiera el cargo de Gobernador por el resto del término por el cual fue electo dicho funcionario.  Sin embargo, los constituyentes, dejaron en manos de la legislatura la sucesión en caso de que estuviera vacante la secretaría de Estado.  Para ello, se aprobó el 24 de julio de 1952, la Ley Número 7, donde dispuso que fuera el Secretario de Justicia quien asumiera ese cargo en caso de muerte y/o renuncia o cualquier otra circunstancia.

La respuesta a las interrogantes que se han manifestado en los pasados días, la encontramos en el Diario de Sesiones procedimientos y debates de la Convención Constituyente de Puerto Rico.  En la sesión del 30 de enero de 1952, los constituyentes establecieron en sus discusiones, cuál era su intención al momento de establecer la sucesión del Gobernador en los casos antes mencionados.  Días antes al 30 de enero de 1952, se discutía la posibilidad de crear el cargo de Vicegobernador de Puerto Rico; de hecho, se había dispuesto que en la Sección 7 del artículo correspondiente al "Poder Ejecutivo" se crearía dicho cargo sujeto a elección popular.  Sería el funcionario que sucesor del Gobernador en caso de vacante permanente del cargo.  Decía la proposición de la siguiente manera: "Al mismo tiempo, en igual forma y por el mismo término que el Gobernador, se elegirá un Vicegobernador quien deberá reunir las mismas condiciones que para ser Gobernador se requiera en la Sección precedente."  Sin embargo, para el delegado Víctor Gutiérrez Franqui, la creación del cargo de Vicegobernador, sería un asunto completamente innecesario.  Decía el delegado Gutiérrez Franqui que el crear dicho cargo, era de "mucho nombre", pero "sin funciones", añadiendo que tendría "[...] mucho sueldo y casi nada que hacer, lo que hemos considerado indeseable", decía el delegado electo por la facción del Partido Popular Democrático en ese momento. (Véase el Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, 30 de enero de 1952, p. 864).

El propio delegado Gutiérrez Franqui, fue el que presentó la proposición que está contenida en la carta magna de 1952, referente a la sucesión del Gobernador de Puerto Rico.  Para Gutiérrez Franqui, la persona que ocuparía la secretaría de Estado, debía ser el sucesor lógico del Gobernador.  La enmienda a aquella proposición original y redactada por el propio Gutiérrez Franqui, leía de la siguiente manera: "El Secretario de Estado será nombrado por el Gobernador de Puerto Rico con el consejo y consentimiento de cada una de las Cámaras de la Asamblea Legislativa."  (Véase el Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, 30 de enero de 1952, p. 864).

Sin embargo, veamos lo que es la sustancia del Diario de Sesiones respecto a la sucesión del Gobernador.  El delegado Guitiérrez Franqui, explicaba el alcance de su proposición en cuanto a la vacante del cargo de Gobernador.  Lo explicaba en la sesión del 30 de enero de 1952 de la siguiente manera: "El propósito de la enmienda, señor Presidente y compañeros delegados, es establecer el siguiente sistema o método para la sucesión accidental del Gobernador, o sea, para en casos de antes de vencido el término para el cual ha sido electo un Gobernador, el cargo quede vacante por razones de renuncia, muerte, incapacidad total y permanente o cualquier otra razón que produzca falta abosoluta.  De acuerdo con la enmienda que acabamos de presentar al ocurrir tal vacante ocuparía el cargo de Gobernador el Secretario de Estado, quien desempeñaría ese cargo hasta después de las siguientes elecciones generales fuera electo un Gobernador y tomara posesión de su cargo."  (Véase el Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, 30 de enero de 1952, p. 864).

En cuanto a la función de la Asamblea Legislativa respecto al Secretario de Estado, particularmente, Gutiérrez Franqui manifestaba lo siguiente: "Se dispone que el Secretario de Estado, al ser nombrado por el Gobernador, deberá recibir no meramente la confirmación por el Senado, que se requiere para los demás Secretarios de Gobierno, sino que en este caso específico habrá de requerirse la confirmación tanto del Senado como de la Cámara de Representantes, actuando separadamente y por mayoría absoluta."  (Véase el Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, 30 de enero de 1952, p. 864).

Sobre la ausencia temporal o permanente tanto del Gobernador como del Secretario de Estado, el delgado Gutiérrez Franqui, dejó para el estudio del Diario de Sesiones lo siguiente: "Se dispone, además, que en caso de ausencia temporal, ocupará el cargo de Gobernador también el Secretario de Estado o en ausencia de ambos, de naturaleza temporal, la persona que designa la Asamblea Legislativa."  (Véase el Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, 30 de enero de 1952, p. 864).  Esta propuesta del delegado Gutiérrez Franqui, pasó el cedazo de la Convención Constituyente en votación de 56 a 18.

De las declaraciones del delegado Víctor Gutiérrez Franqui, así como el texto que finalmente prevaleció en la Constitución, se desprende lo siguiente: primero, en caso de ocurrir la vacante de Gobernador, sería el Secretario de Estado quien ocuparía el mismo por el resto de su término, y ese funcionario, tenía que pasar por el aval tanto del Senado como de la Cámara de Representantes para poder ocupar el cargo de Secretario de Estado y, luego, de ocurrir la vacante, el de Gobernador.  Sobre esto, el delegado, Celestino Iriarte, quien, de acuerdo al Diario de Sesiones, favorecía la creación del cargo de Vicegobernador, le cuestionaba al delegado Gutiérrez Franqui, si ese sustituto del Gobernador en caso de renuncia u otro elemento, era una persona "[...] no electa por el pueblo [...]", a lo que respondió el delegado Gutiérrez Franqui que "[...] ese funcionario sería confirmado por ambas cámaras legislativas", por lo que se subsanaría lo referente a la participación popular.  (Véase el Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, 30 de enero de 1952, p. 865).  Y, segundo, del Diario de Sesiones se desprende, además, que en caso de no estar los dos principales funcionarios del estado, correspondería ocupar el cargo a los funcionarios que por ley se desginen; por lo tanto, la Ley Número 7 de 24 de julio de 1952, dispuso que fuese el Secretario de Justicia y así sucesivamente siguiendo los miembros del Gabinete Constitucional del Gobernador, siempre y cuando que para ocupar el cargo de Gobernador contaran con los mismos requisitos que se le exigía al Gobernador al ser electo.  De hecho, en la misma discusión, el delegado Ramón Mellado, electo por el Distrito San Juan II, fue quien propuso que el Secretario de Estado tuviera los mismos requisitos que se le exigía al Gobernador.

Finalmente, para entender los planteamientos e interpretar la Constitución, hay que recurrir al Diario de Sesiones de la Convención Constituyente.  Ahí está la historia.  En nuestro ordenamiento jurídico, la Asamblea Legislativa de Puerto Rico cuenta con sus Diarios de Sesiones, producto, como señalé anteriormente, del mandato expreso que dispuso los delegados a la Asamblea Constituyente, donde se pudiera leer los debates y entender el pensamiento del legislador en cuanto a un proyecto o resolución legislativa se refiere.  Sólo leer esos procedimientos nos damos cuenta de que la historia habla y juzga.

PD: Inserto la enmienda presentada por el delegado, Víctor Gutiérrez Franqui, que aparece en la página 865 del Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, sesión del 30 de enero de 1952, p. 865.

Lectura del Secretario de la Convención:

"Cuando ocurra una vacante en el cargo de Gobernador producida por muerte, renuncia, destitución, incapacidad total y permanente o por cualquier otra falta absoluta, dicho cargo pasará al Secretario de Estado quien lo desempeñará por el resto de su término y hasta que un nuevo gobernador sea electo y tome posesión.  La ley proveerá cuál secretario de Gobierno ocupará el cargo de gobernador en caso de que simultáneamente quedaren vacantes los cargos de Gobernador y Secretario de Estado.

"Cuando por cualquier causa que produzca ausencia de carácter transitorio el Gobernador esté temporalmente impedido de ejercer sus funciones lo sustituirá mientras dure el impedimento el Secretario de Estado.  Si por cualquier razón el Secretario de Estado no pudiera tomar posesión de su cargo la Asamblea Legislativa electa, elegirá un Gobernador por mayoría absoluta de cada una de sus cámaras, quien desempeñará el cargo por la totalidad del término y hasta que el próximo Gobernador sea electo en la siguiente elección general y tome posesión de su cargo.

"El Secretario de Estado será nombrado por el Gobernador con el consejo y consetimiento de cada una de las Cámaras de la Asamblea Legislativa."  (Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, sesión del 30 de enero de 1952, p. 865.  Enfasis Suplido.)    

lunes, 13 de mayo de 2019

Aquel 12 de mayo de 1898

Bombardeo a San Juan de Puerto Rico 12 de mayo 1898
Un día como hoy el 12 de mayo de 1898, a las 5:00 de la madrugada, la Marina de Guerra de los Estados Unidos de América, despertó a los sanjuaneros con un inmisericorde ataque contra la ciudad de San Juan de Puerto Rico.  Ese ataque fue parte de las hostilidades en contra de España por el asunto de Cuba, que para ese momento, se había declarado la guerra entre ambas naciones.  Cabe recordar que Puerto Rico contaba con un gobierno electo por el pueblo, a punto de iniciar en esa fecha, gracias a la Carta Autonómica de 1897.  Los puertorriqueños no tenían absolutamente nada que ver con los asuntos entre Cuba, España y Estados Unidos.

El ataque dirigido por el almirante Sampson, provocó el temor de los sanjuaneros que llevaban una vida apacible y lejos de los conflictos entre esas dos naciones.  De hecho, los cañones tanto del Castillo San Felipe del Morro como del Fuerte San Cristóbal, volvieron a sonar ante ese ataque sorpresa ciento un año después de que se produjera el último de los ataques europeos contra la isla de Puerto Rico en 1797.  En aquella ocasión, un formidable escuadra inglesa dirigida por Ralph Abercrombie, realizó intentos de apoderarse de la Isla, resultando el mismo en un rotundo fracaso.  Aquel bombardeo de la marina estadounidense fue con el propósito de demostrar todo su poderío a los puertorriqueños.  El resultado de aquel ataque en la madrugada del 12 de mayo de 1898, fue de dos soldados muertos y 34 heridos parte de la guarnición de San Juan y de cuatro muertos y 16 heridos por la parte de los civiles, para un total entre militares y civiles de 56, según nos narra el capitán de milicias, Angel Rivero, en su libro Crónicas de la Guerra Hispanoamericana en Puerto Rico.

Monumento conmemorativo de la
Guerra Hispanoamericana, 1898
en Hartford, Connecticut
Además, cabe resaltar, que hubo daños considerables a estructuras públicas, privadas y eclesiásticas, destacándose, entre estas, el Cuartel de Ballajá, la histórica Iglesia de San José, y en el Asilo de Beneficencia nos narra el capitán Rivero, que "[...] un proyectil de pequeño calibre atravesó el muro del Norte, estallando dentro de los dormitorios de niños [...]".  Así también, otros edificios como el Ayuntamiento, la Intendencia, y hasta el edificio del Manicomio, que había izado la bandera de la Cruz Roja, fueron blanco de este vil y despiadado ataque de la Marina de Guerra de los Estados Unidos aquel 12 de mayo de 1898.

Hoy, se recuerda aquel nefasto ataque, donde una nación hambrienta de imperialismo, atropelló a un pueblo indefenso, culto y de valores cristianos.  Hoy, al igual que aquel 12 de mayo, Puerto Rico se encuentra bajo el ataque inmisericorde de un organismo no electo por los puertorriqueños, sino que impuesto por el Congreso de los Estados Unidos (la Junta de Control Fiscal) que la ha emprendido contra el país, contando con la anuencia de las autoridades locales, entiéndase el Gobernador de Puerto Rico, todo por caprichos ideológicos.  No podemos olvidar aquel día de nuestra historia.  Ni mucho menos podemos olvidar el daño que le está haciendo al país tanto el Congreso de los Estados Unidos, el inquilino de la Casa Blanca y el aprendiz de Gobernador que tenemos en Puerto Rico.

martes, 12 de marzo de 2019

116 años de la Universidad de Puerto Rico

Un día como hoy, el 12 de marzo de 1903, el gobernador de Puerto Rico, William H. Hunt, convirtió en ley, el proyecto que creó la Universidad de Puerto Rico.  Hace 116 años, la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, decidió dar el paso en la dirección de dotar al Pueblo de Puerto Rico, de una institución de educación superior, que tuviera la capacidad de preparar a los puertorriqueños para las distintas profesiones.  La ley de 12 de marzo de 1903, que creó la Universidad de Puerto Rico, dispuso en Sección 2 lo siguiente, en cuanto a lo que sería la misión de la Universidad:

"Que la Universidad establecida como queda dicho proporcionará a los habitantes de Puerto Rico los medios de adquirir cuanto antes el perfecto conocimiento de los diversos ramos de literatura, ciencia y artes útiles, incluyendo agricultura y oficios mecánicos, así como cursos profesionales y técnicos en medicina, derecho, ingeniería, farmacia, y en la ciencia y arte de la pedagogía."

Con esto en mente, los puertorriqueños pusieron en marcha un verdadero proyecto de país, que ha formado a miles de puertorriqueños a lo largo de estos 116 años.  En los primeros años de vigencia de la universidad, la meta era forjar profesionales en la rama de la pedagogía, dado a la necesidad de contar con maestros para que se insertaran en el proceso de educación que tanto necesitaba el país en ese tiempo.

Edificio de la Escuela Normal de la Universidad de Puerto Rico, 1912.
Fuente: http://bibliotecadigital.uprrp.edu
Con el pasar de los años la universidad fue ampliando su oferta al servicio del país.  Uno de los proyectos más emblemáticos que ha llevado como misión la institución, es lo relacionado a la agricultura.  En 1908, el Congreso de los Estados Unidos, aprobó una ley asignando fondos para el fomento de instrucción agrícola, artes mecánicas y ciencias.  De esa manera, y haciendo uso de la Ley Morrill- Nelson, convirtió a la Universidad de Puerto Rico en un "Grant Land College", es decir, que podía adquirir tierras para la enseñanza de las técnicas agrícola; de esa manera, podía fundar escuelas de agricultura, ciencia e ingeniería.  De esa manera, la Universidad se extendió hacia el oeste de Puerto Rico, fundando en 1910 el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas.  Este proyecto agrícola sigue vigente.  Se estableció los Servicios de Extensión Agrícola y las Estaciones Experimentales.   

Edificio José de Diego, Recinto Universitario de Mayagüez de la
Universidad de Puerto Rico.
Fuente: http://bibliotecadigital.uprrp.edu
Durante estos 116 años, la Universidad de Puerto Rico, se ha expandido hacia los cuatro puntos cardinales de la isla.  Desde Humacao a Mayagüez; de Ponce a Arecibo; de Aguadilla a Bayamón; de Cayey a Carolina; el corazón histórico de la Universidad, el recinto de Río Piedras; el recinto de Ciencias Médicas, y en la montaña puertorriqueña Utuado, son los lugares que la institución ha llegado.  Además, ha ampliado su oferta académica en distintas ramas del saber.  Por ejemplo, el derecho, la salud, las humanidades, las ciencias, la ingeniería, la arquitectura, las ciencias sociales, la tecnología, el turismo, la pedagogía, entre otros ofrecimientos que han sido históricos. 

Yo, solamente espero, que nuestra universidad continúe con mayor ímpetu por los próximos 116 años.  Está en el país que los sueños de los puertorriqueños actuales, y los que están por nacer, continúen haciéndose realidad.  A ciento dieciséis años de su fundación. 


miércoles, 19 de septiembre de 2018

A un año del huracán María (20 de septiembre de 2017)

Río Grande de Manatí en Ciales. Foto del autor.
Hoy, 20 de septiembre de 2018, se cumple un año del paso del devastador fenómeno atmosférico conocido como huracán María.  Aquella madrugada del pasado año, Puerto Rico comenzó a formar una nueva etapa en su historia moderna.  Los vientos de 150 mph, arrancaron los techos de miles de hogares de trabajadores y gente humilde en los campos de Puerto Rico; desojaron miles de árboles; las fuertes lluvias y las crecidas de los ríos detuvo, momentáneamente, el paso hacia barrios y sectores que quedaron aisladas; las comunicaciones quedaron totalmente detenidas en el tiempo; las carreteras quedaron obstruidas también momentáneamente; en fin, aquella madrugada del 20 de septiembre de 2017, quedará grabada en el recuerdo del puertorriqueño como el día en que comenzó una nueva etapa en su historia.

Sin embargo, esa historia que todos hemos tratado de asimilar este año, no puede quedar sin hacer un repaso de algunos eventos que han puesto de manifiesto, precisamente, lo difícil de entender este proceso en este año.
En la Ruta Panorámica en Maricao. Foto del autor.

En primer lugar, debemos señalar lo difícil que ha sido para el país entender el asunto de los fallecidos como consecuencia del paso de este ciclón por la Isla.  Por meses, el gobierno de la Isla, ocultó, como si fuera un gran secreto de estado, las cifras de las víctimas por el fenómeno.

En segundo lugar, la recuperación de los sistemas de electricidad, acueductos y comunicaciones.  Los fallidos contratos de empresas de dudosa reputación como Whitefish, pusieron en duda la capacidad de recuperación del sistema eléctrico.

Río Grande de Manatí a su paso por Morovis.
Puente caído en el barrio San Lorenzo. Foto del autor.
En tercer lugar, la incapacidad de las autoridades gubernamentales en reconocer la emergencia, llevó a que se perdieran vidas.

En cuarto lugar, la recuperación del país ha sido lenta, ya que no ha habido la capacidad para adelantar una agenda de bien común.

En quinto lugar, las faltas de respeto del Presidente de los Estados Unidos hacia los puertorriqueños, sin que los actuales líderes- excepto por algunos de estos- hayan salido en la defensa de los intereses del país.

En sexto lugar, la emigración masiva luego del ciclón que ha permeado en todo este año, luego del 20 de septiembre de 2017.

Río Grande de Manatí a su paso por Morovis. Nótese el nuevo cauce del río.
Foto del autor.
A mi juicio, estos seis eventos son los que han marcado la historia de nuestra Isla en este año.  El país, es decir, la gente está haciendo esfuerzos magnánimos para resolver sus problemas luego del ciclón, esto sin la ayuda en ocasiones de las autoridades a cargo atender los asuntos de la Isla.  Comerciantes, profesionales, dirigentes escolares en los municipios, universitarios y los alcaldes, son los que han dado la batalla en la recuperación del país.  Sin embargo, aún falta mucho por hacer.  Creo que Puerto Rico está lejos de regresar a la normalidad, o por lo menos, al 19 de septiembre de 2017.

Todos debemos estar conscientes de que vivimos en una Isla, en el trópico, donde estos fenómenos naturales son comunes por lo menos desde el 1 de junio al 30 de noviembre de cada año.  No obstante, no hay excusa para que el estado tenga sus planes de emergencia y admita, con la transparencia que se requiere, todos los escenarios que puede ocurrir en una emergencia como la del 20 de septiembre de 2017 u otra eventualidad.

Que sirva lo que ha ocurrido todo este año a modo de reflexión por el país.

Sugiero lean mi entrada de diciembre de 2017 manuscrito del 24 de septiembre de 2017.  (El huracán María azota a la ciudad).

domingo, 22 de julio de 2018

Las bases ideológicas del Partido Popular Democrático: A 80 años de su fundación

Nota del autor:  Este artículo lo escribí en el año 2018, en la conmemoración del aniversario número 80 de la fundación del Partido Popular Democrático.  Hoy, 22 de julio de 2021, el Partido Popular Democrático, cumple 83 años de fundado.  He actualizado este escrito con el propósito de que se conozca las bases y eventos históricos que dieron origen a la fundación aquel 22 de julio de 1938.  El mismo, entiendo, después de tres años de escrito, tiene vigencia; ojalá alguien en el liderato popular lo pueda leer e internalizar sobre los hechos históricos que llevó a Muñoz a fundar el partido en 1938.  Creo que ese pensamiento debe volver a mirarse desde la historia y atemperar al Partido a los nuevos tiempos, sin olvidar, que el Pan, Tierra y Libertad serán siempre el norte de cualquier sociedad que busque su entendimiento y su razón de ser.  

El Partido no puede caer en este 2021 en argumentos triviales, como por ejemplo, de que la privatización de los servicios escenciales es mejor en las manos privadas que en las manos del pueblo, yo espero que ese argumento haya quedado enterrado dentro del Partido Popular después del contundente mensaje del pueblo popular democrático en las primarias del 16 de agosto de 2020.  Tampoco el Partido Popular de 2021 no puede caer en el inmovilismo que lo quieren llevar un grupo de al menos cinco exlíderes nacionales en lo que he denominado como la "Junta de Síndicos" dentro de la Junta de Gobierno  del Partido Popular Democrático.  

El Partido Popular Democrático tiene en sus filas gente de pensamientos de avanzada, que conocen y que entienden al país; la justicia social de 1940 es la misma justicia social de hoy día, lo único es que hoy impera la tecnología, impera una clase profesional y un pueblo que ha superado con grandes sacrificios lo que se ha impuesto dentro de sus problemas.  Esa clase profesional también necesitan el pan, la tierra y la libertad.  Además, tiene que volver a las raíces que dieron origen a su fundación en 1938.  

Esos son los retos del 2021 que tiene, a mi juicio, el Partido Popular Democrático.  Tiene que dar a respetar al país frente a la potencia dominadora, los Estados Unidos.  Tiene que hacer un frente amplio y fuerte para denunciar a la Junta de Control Fiscal; sin embargo, no puede dejarse llevar por esa junta de cinco síndicos que mencioné anteriormente.  Tiene que ir de frente, sin miedo y con coraje a denunciar la afrenta de los estadounidenses contra el sistema político puertorriqueño; pero tiene el deber de definirse ya.  Si no se hace esto con tesón, valentía y voluntudad decidida, no va para ningún lado el movimiento popular democrático.   Muñoz decía que el movimiento podría durar cien años, esto- añado yo- si no evaluciona y toma las riendas y las bases que le dieron vida en el 1938.   El que quiera leer, que lo lea, el que quiera escuchar, que escuche, es lo que puedo decir.

Dr. Alexis O. Tirado Rivera
Historiador    



Muñoz dialogando con campesinos en el
municipio de Salinas. Posiblemente ca. 1940
"El Partido Popular Democrático se fundó el 22 de julio de 1938.  En ese día se inscribió su nombre y su insignia simultáneamente en Barranquitas y en Luquillo."
  
Luis Muñoz Marín, Historia del Partido Popular Democrático. 2da. edic. (San Juan de Puerto Rico: Fundación Luis Muñoz Marín, 2003), p. 13. 

El 22 de julio de 1938, en las municipalidades de Barranquitas y Luquillo, un grupo de puertorriqueños encabezados por el entonces ex-senador liberal e independentista, Luis Muñoz Marín, se lanzaron a las calles con el propósito de crear una nueva agrupación política, cuyo fin sería el de dar un rumbo distinto al acontecer político en Puerto Rico.  Valga repasar, como espero que el lector entienda, algunos detalles que llevaron a la fundación del Partido Popular Democrático hace exactamente ochenta años.

    En primer lugar, debemos establecer el panorama político hacia de la década del treinta del pasado siglo, para luego entrar a ver las bases que dieron origen al partido político de mayor longevidad hasta el día de hoy en Puerto Rico.  Ahora bien, nuestra historia ha documentado los sucesos acaecidos en aquella década, donde la economía de la Isla, era una predominantemente agrícola.  Por un lado, los intereses azucareros dominaban el escenario agrícola donde las grandes corporaciones monopolizaban la tierra, dejando a miles de campesinos sin tierras para su sustento.  En aquel entonces la gran mayoría de ese campesinado, prácticamente dependían de aquellos intereses convirtiéndose en peones de estos, y entrando en una especie de sistema feudal, en la mayoría de los casos; por el otro lado, en la parte política, se respiraba un ambiente de hostilidad, por parte del gobierno encabezado por el gobernador Blanton Winship, hacia sectores independentistas, que llevó a la represión del sector nacionalista, encabezado por Pedro Albizu Campos.  Entre 1933 y 1937, sucedieron varios eventos que puso de manifiesto la hostilidad aberrante hacia ese sector político en la Isla por parte del Estado.  Eventos tales como: la "Masacre de Río Piedras"; la muerte de nacionalistas a manos de la Policía Insular luego del asesinato del coronel Riggs en el Viejo San Juan; la represión en la Universidad de Puerto Rico y terminando en la "Masacre de Ponce", el Domingo de Ramos de 1937.  A esto se le sumaría la presentación en el Senado de los Estados Unidos de un proyecto de Ley que otorgaría la independencia inmediatamente a los puertorriqueños sin un periodo de transición económica favorable, al menos así lo pensaba el propio Luis Muñoz Marín.  El Proyecto Tydings, sabemos que no llegó a prosperar en la sesiones del Congreso entre 1936 y 1938.  

  A esto, se le debe añadir el elemento gubernativo que, para esos años mantenían los poderes de gobierno en la Isla, otorgado por los estatutos federales, bajo la égida de la coalición.  En las elecciones generales de 1932, la coalición republicana- socialista, obtuvo una victoria frente al Partido Liberal, encabezado entonces por Antonio R. Barceló y Luis Muñoz Marín.  De hecho, el Partido Liberal, era el partido político heredero del antiguo Partido Unión de Puerto Rico, fundado en el año 1904 y sucesor, a su vez, del Partido Federal y, posteriormente, llamado Alianza Puertorriqueña formada en las elecciones de 1924 y desintegrado al iniciar la década del treinta del pasado siglo, cuando el propio Antonio R. Barceló, se vio obligado a abandonar la presidencia del Senado al perder el respaldo de los republicanos coaligados en la Alianza y desintegrarse, eventualmente, el mismo tras pleitos legales.  

    La coalición republicana- socialista, obtuvo la victoria en noviembre de 1932 y el norte, entre otros asuntos, era el de lograr la transición política hacia la estadidad, bien sea mediante la incorporación- es decir- territorio incorporado o asumir directamente los costos de la Estadidad enviando representación al Congreso de los Estados Unidos y participar del Colegio Electoral que selecciona al Presidente de esa nación.  Para ello, la coalición republicano- socialista, tendría- interesantemente- elementos diversos representativos de la sociedad puertorriqueña, como lo eran el capital y de los representantes del sector obrero- es decir- inversionistas locales con intereses en el azúcar, café, tabaco, entre otros sectores industriales, así también líderes principales del movimiento obrero puertorriqueño que veían en la igualdad política con los Estados Unidos los elementos necesarios para alcanzar la justicia social y las reivindicaciones de dicha clase.  En aquella elección de 1932, tanto el joven Luis Muñoz Marín como Antonio R. Barceló, fueron electos al Senado.  Muñoz, por primera vez a un cargo electivo, y Barceló por quinta ocasión de forma consecutiva.

    Ante este panorama tortuoso, cabe destacar que en términos económicos, la Isla pasaba por unos momentos difíciles que requirió la intervención federal.  En 1928, atravesó por Puerto Rico el huracán San Felipe, devastando considerablemente la agricultura, y dejando a poblaciones y comunidades enteras en la más profunda miseria.  Cuatro años más tarde, en 1932, el huracán San Ciprián fue, al igual que San Felipe, destructivo provocando que gran parte de los 1.3 millones de habitantes quedaran sin los recursos para poder sostenerse.  Para ello, el gobierno demócrata de Franklin D. Roosevelt, quien había ganado las elecciones de 1932, encabezó un proyecto económico- social que se llamaría como El Nuevo Trato.  

  Dicho proyecto tenía como intensión el sacar a los Estados Unidos del peor estancamiento económico en la que estaba sumido en su historia como república, provocado en parte por la caída de la Bolsa de Valores en 1929 y que, por consiguiente, tuvo un efecto en cadena en todos los sectores de esa nación.  Aquel proyecto de El Nuevo Trato, llegó a Puerto Rico de la mano de varios políticos locales y académicos como Carlos Chardón, quien en el verano de 1934, elaboró todo un plan estratégico que tomaría en cuenta los principales problemas económicos y sociales que aquejaba al puertorriqueño de entonces.  El plan se le conocería como Plan Chardón, y formularía toda una serie de propuestas para el mejoramiento de los distintos sectores económicos.  Planteaba la necesidad de reformular, entre otros, la otorgación de tierras tratando el espinoso asunto de las violaciones a la Resolución Conjunta del Congreso de los Estados Unidos aprobada en mayo de 1900 que prohibía la tenencia de más de 500 cuerdas por parte de las corporaciones; el establecimiento de cooperativas como elemento fundamental en cuanto a la participación que debía tener el pequeño propietario en la producción nacional; así como, el formular una política industrial basada en el establecimiento por parte del estado de fábricas que servirían de apoyo económico para los programas a establecerse en la Isla.  Así se concibieron entonces las fábricas de: cemento, papel- cartón, botellas, zapatos y de cerámica pesada.

Colección periódico El Mundo. Biblioteca Digital UPR

    Con este panorama en dicha década del treinta del pasado siglo, es que surgió entonces la  fundación de un nuevo movimiento político en el verano de 1938.  Para ese año, gobernaba el país desde los escaños en la legislatura, la coalición republicana- socialista, que había ganado las elecciones de 1936, gracias a la combinación de votos que permitía la Ley Electoral vigente.  Luis Muñoz Marín, se retiraba del Senado por decisión propia, como lo informó a la prensa escrita el 27 de mayo de 1936, al anunciar que renunciaba, además, a todas sus posiciones políticas dentro del Partido Liberal.  Aquella renuncia de Muñoz a sus posiciones y aspiraciones políticas dentro del movimiento liberal puertorriqueño, es interesante destacarlo, ya que el propio senador liberal e independentista, chocaría con Barceló en cuanto a la visión de ambos sobre el Proyecto Tydings.  Luis Muñoz Marín, entendía que dicho proyecto, tal y como se había presentado en el Senado de los Estados Unidos, solo llevaría a la ruina económica a la Isla sin un periodo de transición y sin un acuerdo viable entre ambas partes.  (Véase declaración de Luis Muñoz Marín del 21 de mayo de 1936).  

    Mientras en el seno del Partido Liberal se debatía arduamente sobre una propuesta presentada por Luis Muñoz Marín, para que en las elecciones de ese 1936, el Partido Liberal, hiciera un llamado al retraimiento electoral, es decir, a no participar en esas elecciones como respuesta al antagónico proyecto del senador Tydings.  En la Asamblea de Yauco, de agosto de 1936, la respuesta del Partido fue no avalar la propuesta del joven senador liberal.  Por un solo voto la misma fue derrotada.

    Estos hechos, entre otros eventos, llevaron al eventual rompimiento de Luis Muñoz Marín con el liberalismo puertorriqueño, pero no a claudicar en la defensa de la independencia de la Isla como la alternativa descolonizadora, pero asegurando una transicion economica justa para los puertorriquenos.  Para él, el Proyecto Tydings no aseguraba prosperidad para Puerto Rico, pero entendía- como señalaba en sus Memorias Tomo I 1898- 1940- que el temor a la aprobación en cualquier momento de dicho proyecto estaba latente, y que eso atemorizaba a mucha gente.  Por eso, según él, era importante el retraimiento electoral para las elecciones de noviembre de 1936.
  
Colección periódico El Mundo. Biblioteca Digital UPR

    Pasadas aquellas elecciones el distanciamiento del movimiento liberal con Muñoz Marín, siguió creciendo, aquel liderato lo responsabilizaba por la desgracia liberal de aquel año de 1936.  Como respuesta el Partido Liberal convocó a la Junta Central del partido a una reunión en la "Finca Naranjales" en Carolina, que pertenecía al padre del Lcdo. Benicio Sánchez Castaño.  Allí, la Junta decidió expulsar del partido a Muñoz y a un grupo de seguidores de este.  Ante este escenario, Muñoz y otros que compartían su visión política en cuestión de días, organizaron en Ponce un mitin donde concurrieron cerca de 10 mil personas, con el propósito de auscultar el ambiente político en ese momento.  Interesantemente, ese mismo día el partido había organizado un mitin que, al parecer, concurrieron solamente doscientas personas.  (Véase Memorias 1898- 1930, pp. 175- 178).  Aquello parecía ser el inicio de la ruptura.

    Antes de la fundación formal del Partido Popular Democrático en el verano de 1938, existieron dos agrupaciones que anteceden a dicho evento.  En primer lugar, Acción Social Independentista (ASI), fue una agrupación creada por Muñoz Marín, el 10 de septiembre de 1936; sin embargo, ASI quedaría en suspenso inmediatamente hasta pasadas las elecciones de ese año.  El 27 de junio de 1937, casi un mes después de la expulsión de Muñoz y su gente del Partido Liberal, en la finca de Naranjales en Carolina, se constituyó en Arecibo una nueva agrupación política que se llamaría los "Liberales Netos, Auténticos y Completos", según narra el propio Muñoz en sus Memorias tomo 1, p. 178.  Esa organización política tenía como meta fijar la legitimidad de los liberales en el entorno político; no obstante, no podían utilizar el nombre liberal hasta que se estableciera el final del partido que ostentaba dicho nombre.  Sin embargo, hicieron los esfuerzos para establecer su preeminencia sobre la deteriorada empresa que dirigía el periódico La Democracia, en manos de los elementos del Partido Liberal.  Todo esto está ocurriendo en el verano de 1937.  Los "Liberales Netos, Auténticos y Completos", se quedaron solo con su nombre tan largo, no trascendió más allá, aunque de aquí saldría algo nuevo, un año más tarde.

    Al entrar el año de 1938, las luchas con Antonio R. Barceló al seno del liberalismo puertorriqueño, siguió creciendo.  El viejo líder de la Unión de Puerto Rico y del Liberal Puertorriqueño y Senador de minoría, ya se estaba quedando ciego.  Problemas de salud le afligía, ya casi no iba al Senado, solamente cuando era necesario.
  
Colección periódico El Mundo. Biblioteca Digital UPR

    Si queremos ver la evolución del pensamiento político de Muñoz y como se atrevió a retar al liberalismo y al propio sistema viejo y caduco político que imperaba en ese entonces, tenemos que necesariamente ver la fecha del 17 de julio de 1938 que, a mi juicio, fue donde Luis Muñoz Marín, frente a la tumba de su padre en Barranquitas, pronunció lo que vino hacer el "juramento de fidelidad" y, a la misma vez, la ruptura con aquel sistema político y viejo y caduco que significó el fin de un periodo político y el inicio de uno nuevo bajo su égida, tal vez sin saberlo.  Allí, y a cinco días antes de la inscripción del nuevo partido político, Luis Muñoz  Marín, pronunciaría las siguientes palabras: "Venimos para hacer, en la forma más solemne la rededicación de nuestro espíritu para salvar a nuestro pueblo de las fuerzas externas causantes de su angustia y de las pequeñeces internas que lo paralizan en su lucha por poner término a su angustia. Venimos a ofrecerte, a jurarte, que la altura, la integridad, la honradez y la verdad perdurarán en la acción pública de estos montes y valles de Puerto Rico, que ni el más humilde jíbaro podrá ser engañado impunemente, que habrá Pan, Tierra y Libertad para este pueblo, para que tu vida no haya sido en vano, para que el fruto de tu vida no sea amparo de ambiciones y rencores sino Pan, Tierra y Libertad para los hombres."  El discurso lo terminó con las siguientes palabras "... venimos a jurarte, ante el corazón de nuestro pueblo, que arrojaremos del templo de tu sepulcro a los mercaderes de tu nombre"; lo que le sirvió de aliciente a lo que se haría esos días y meses siguientes. (Véase mi artículo publicado en 1998 Luis Muñoz Marín en su centenario 1898- 1998).  

    Casi un mes después de la inscripción del nuevo partido, el 20 de agosto de 1938, Luis Muñoz Marín, describiría los fundamentos del Partido Popular Democrático relacionándolos, precisamente, a los problemas existentes en esos momentos, como lo era el acaparamiento de tierras por parte de las empresas foráneas, especialmente las azucareras.  Aunque es menester señalar que aquella manifestación también se dirigió a los liberales que seguían a Antonio R. Barceló, explicándoles el alcance del nuevo movimiento.

    Decía el poeta e independentista el 20 de agosto de 1938: "... un partido político le pertenece al pueblo de carne y hueso que lo constituye.  Este pueblo elige comités locales en cada municipio.  Estos comités locales llevan la responsabilidad de lucha en cada precinto municipal y eligen a los delegados a la asamblea soberana que es el órgano supremo del partido.  El jefe del partido no es su presidente, sino su asamblea de delegados designados por los comités electos por el pueblo".  Más adelante, en el mismo escrito, y ampliando lo que había dicho el 17 de julio de 1938 en Barranquitas lo que significaba el Pan, Tierra y Libertad, decía que el mismo: "... definen las actuaciones victoriosas del liberalismo, desde el súbito rompimiento de la Alianza... el pueblo puertorriqueño recuerda aquellas victoriosas actuaciones, la última de las cuales culminó hace menos de dos semanas en el fallo de las 500 cuerdas... el pueblo reconoce al Partido Popular Democrático, auténtica expresión del liberalismo puertorriqueño.  El liberalismo verdadero y el Partido Popular Democrático son evidentemente una misma cosa, traicionado en la sombra por manos incalificables y salvado a plena luz por autoridad democrática del pueblo liberal mismo."  

Colección periódico El Mundo, Biblioteca Digital UPR

    El Partido Popular Democrático, logró en noviembre de 1940 una gran gesta, en tan solo 837 días sacó del medio a los políticos de la vieja guardia y entronizó un nuevo mensaje político y refrescante en aquel entonces.  En 1940 ganó solamente el Senado y empató la Cámara de Representantes, aunque sí ganó la inmensa mayoría de los ayuntamientos, pero perdió el puesto de Comisionado Residente.  Si observamos la trayectoria fundacional del Partido Popular Democrático hace ochenta años, el partido salió de una ruptura política con lo que representaba lo tradicional y los viejos estilos.  

    Independientemente de los que hoy día dirigen dicho partido, es bueno revisitar la rica historia del movimiento popular democrático, como el propio Muñoz Marín lo comenzó a llamar tan pronto se dio la gran sorpresa de noviembre de 1940.  De igual modo, independientemente de los partidos políticos actuales, el mero hecho de que un partido político haya llegado hasta el día de hoy, ochenta años después de su fundación, merece una reflexión desde la historia, cosa que he pretendido hacer desde este artículo.

sábado, 7 de julio de 2018

La clase graduada de 2018 de la Universidad de Puerto Rico en Cayey

Durante la tarde de ayer Viernes, 6 de julio de 2018, la Universidad de Puerto Rico en Cayey, celebró la Cuadragésimo Séptima Colación de Grados.  Fue una gran ceremonia, donde los estudiantes graduados, completaron los grados de bachiller en Artes con concentraciones en: Ciencias Sociales (en Psicología, Psicología y Salud Mental de la Comunidad y Sociología); Pedagogía (en Educación Física, Ciencias Naturales, Español, Inglés, Matemátcas e Historia); Ciencias Naturales, concentraciones (en: Biología, Matemática y Química); Tecnología y Administración de Oficina con concentración (en Administración de Oficina y en Sistema de Oficina); Administración de Empresas, concentración (en Gerencia y Contabilidad);  Humanidades, concentración (en Historia y Humanidades); Estudios Hispánicos e Inglés.  En fin, fueron 579 el número total de graduados quienes ayer supieron el gran valor y el sacrificio que conllevó sus estudios, y que valió la pena.

De ese total de 579 estudiantes que emprenderán a partir de hoy su nueva vida con sus grados académicos, se debe resaltar unos datos que son ilustrativos de esta clase graduada de 2018.  El GPA promedio por áreas de estudios corresponde el 37% a Ciencias Naturales; el 18% al área de Administración de Empresas; el 11% a Pedagogía; el 29% a Ciencias Sociales; y el 4% a otras áreas académicas como los son Estudios Hispánicos, Humanidades e Inglés.  El GPA por estudios de los graduados de 2018, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, el más alto es de Ciencias Sociales con 3.42 y el menor de 3.13.  Lo que significa que estos estudiantes son de una calidad de excelencia.

De los 579 estudiantes, el 65% corresponde a féminas y el 35% son masculinos.  El 39% se gradúan con honores; mientras que el 88% continuará estudios graduados, y de estos, admitidos desde ya en una escuela graduada ronda el 25%.  Otro dato interesante es que el 29% está actualmente empleado.  En la fase de la investigación subgraduada, el 34% participó de algún tipo de investigación; mientras que el 31% ofreció servicio comunitario.  El 14% participó de un internado, mientras que el 22% participaron de intercambio académico fuera de Puerto Rico.  Lo más revelador, es que el 86% escogería nuevamente a la Universidad de Puerto Rico en Cayey para continuar con su formación profesional o algún tipo de educación continuada, lo que demuestra la solidez y el prestigio de la facultad, al cual también pertenezco.

Estos datos provistos por la Oficina de Planificación y Avalúo e Investigación Institucional demuestra, sin lugar a dudas, la gran fortaleza académica y de labor intelectual que allí se lleva a cabo en la Universidad de Puerto Rico en Cayey, donde más del 67% del estudiantado provienen de la región de servicios, de acuerdo a las estadísticas del año académico 2016- 2017.  Estos incluyen a municipios como: Cayey, Patillas, Aibonito, Cidra, Guayama, Arroyo, Salinas, Barranquitas, Coamo, Santa Isabel, Caguas, San Lorenzo, Gurabo, y otros pueblos de la montaña. 

Otro dato significativo es que 11 estudiantes se graduaron del Departamento de Humanidades; de esos, cuatro corresponden a Historia y siete a Humanidades General.  Esto es importante, ya que hay un interés de nuestros estudiantes en formarse académicamente en las humanidades e historia.  Entre los estudiantes de nuevo ingreso para el año académico 2016- 2017, fueron admitidos a Humanidades 39; mientras que para el 2017- 2018, el nuevo grupo correspondió a 57, un aumento de 18, mientras que de ese mismo cohorte, otros departamentos para el 2017- 2018, bajaron sus nuevos ingresos.  Ciertamente, estos datos debe ser un claro mensaje para la autoridades universitarias que formulan la política pública de la Universidad en cuanto a la importancia que se debe dar a los estudios humanísticos y a la formación de las artes en el ser humano.

Hace exactamente 25 años- 1993-, me gradué de bachillerato en Humanidades con concentración en Historia, precisamente de lo que antes se llamaba el Colegio Universitario de Cayey hoy Universidad de Puerto Rico en Cayey.  De aquella clase graduada de 1993, hoy le sirven al país como abogados, médicos, profesores universitarios con sus grados de doctor; maestros de escuela, contables, entre otros oficios, que impacta directamente a la comunidad.

Independientemente de los discursos que se ofrecieron ayer en la graduación, nuestro deber es poner en práctica lo que allí se dijo, y máxime en estos tiempos.  Mientras escuchaba al Presidente Interino que mencionaba en su discurso lo que había sido esos terrenos hace más de sesenta años, pensaba en las luchas que los cayeyanos dieron en la década del sesenta por convertir lo que era el antiguo campamento militar Henry Barracks en un colegio universitario administrado por el estado.  Cayeyanos ilustres como Miguel Meléndez Muñoz, Víctor M. Pons Gil, y las entidades cívicas y culturales cayeyanas, en unión a las autoridades municipales y estatales encabezadas por Rafael Coca Navas y el senador Leonel Fernández Méndez, lograron hace cincuenta años que aquel sueño se hiciera realidad.  Hoy, al igual que hace cincuenta años, el Proyecto cayeyano del Colegio está más vigente que nunca.  Está al servicio de la comunidad cayeyana, la montaña y la costa sureste de Puerto Rico.  Para ello, hay que defenderla y preservarla para las futuras generaciones.

Anoche, al culminar los actos de graduación, un ciudadano de la tercera edad- a quien no conozco- me detuvo y me dijo las siguientes palabras que resumen de manera diáfana lo que siginifica la Universidad de Puerto Rico en Cayey en sus vidas y en la de su comunidad.  Me dijo: "profesor, a usted hay que felicitarlo y le doy las gracias por formar a mi nieta…"; yo le respondí, "...no, la felicitación es para usted, sin su apoyo y generosidad no hubiese sido posible el cumplir el sueño de ella y sus compañeros estudiantes…".  Aquel intercambio con ese ciudadano, que pienso no tiene grado universitario, y posiblemente su nieta sea la primera en obtener un grado universitario en ese núcleo familiar, reafirma cada día más que el mayor Proyecto social legado por nuestros antepasados, ha sido la Universidad de Puerto Rico.  Y máxime, en nuestra región la Universidad de Puerto Rico en Cayey, ha tocado las vidas de muchos, y ha definido el futuro de muchos también, ya que han salido de la pobreza tanto económica, social e intelectual.  

Mi felicitación a esta clase graduada de 2018; como leí que alguien escribió anoche en las redes sociales: "el hoy, mañana y siempre Colegio Universitario de Cayey".  Como hace 25 años, cuando me gradué de bachillerato en UPR Cayey, el Colegio tiene futuro; debemos defenderla y sentirnos orgullosos de contar con una institución de primera en la montaña cayeyana.