domingo, 22 de julio de 2018

Las bases ideológicas del Partido Popular Democrático: A 80 años de su fundación

Nota del autor:  Este artículo lo escribí en el año 2018, en la conmemoración del aniversario número 80 de la fundación del Partido Popular Democrático.  Hoy, 22 de julio de 2021, el Partido Popular Democrático, cumple 83 años de fundado.  He actualizado este escrito con el propósito de que se conozca las bases y eventos históricos que dieron origen a la fundación aquel 22 de julio de 1938.  El mismo, entiendo, después de tres años de escrito, tiene vigencia; ojalá alguien en el liderato popular lo pueda leer e internalizar sobre los hechos históricos que llevó a Muñoz a fundar el partido en 1938.  Creo que ese pensamiento debe volver a mirarse desde la historia y atemperar al Partido a los nuevos tiempos, sin olvidar, que el Pan, Tierra y Libertad serán siempre el norte de cualquier sociedad que busque su entendimiento y su razón de ser.  

El Partido no puede caer en este 2021 en argumentos triviales, como por ejemplo, de que la privatización de los servicios escenciales es mejor en las manos privadas que en las manos del pueblo, yo espero que ese argumento haya quedado enterrado dentro del Partido Popular después del contundente mensaje del pueblo popular democrático en las primarias del 16 de agosto de 2020.  Tampoco el Partido Popular de 2021 no puede caer en el inmovilismo que lo quieren llevar un grupo de al menos cinco exlíderes nacionales en lo que he denominado como la "Junta de Síndicos" dentro de la Junta de Gobierno  del Partido Popular Democrático.  

El Partido Popular Democrático tiene en sus filas gente de pensamientos de avanzada, que conocen y que entienden al país; la justicia social de 1940 es la misma justicia social de hoy día, lo único es que hoy impera la tecnología, impera una clase profesional y un pueblo que ha superado con grandes sacrificios lo que se ha impuesto dentro de sus problemas.  Esa clase profesional también necesitan el pan, la tierra y la libertad.  Además, tiene que volver a las raíces que dieron origen a su fundación en 1938.  

Esos son los retos del 2021 que tiene, a mi juicio, el Partido Popular Democrático.  Tiene que dar a respetar al país frente a la potencia dominadora, los Estados Unidos.  Tiene que hacer un frente amplio y fuerte para denunciar a la Junta de Control Fiscal; sin embargo, no puede dejarse llevar por esa junta de cinco síndicos que mencioné anteriormente.  Tiene que ir de frente, sin miedo y con coraje a denunciar la afrenta de los estadounidenses contra el sistema político puertorriqueño; pero tiene el deber de definirse ya.  Si no se hace esto con tesón, valentía y voluntudad decidida, no va para ningún lado el movimiento popular democrático.   Muñoz decía que el movimiento podría durar cien años, esto- añado yo- si no evaluciona y toma las riendas y las bases que le dieron vida en el 1938.   El que quiera leer, que lo lea, el que quiera escuchar, que escuche, es lo que puedo decir.

Dr. Alexis O. Tirado Rivera
Historiador    



Muñoz dialogando con campesinos en el
municipio de Salinas. Posiblemente ca. 1940
"El Partido Popular Democrático se fundó el 22 de julio de 1938.  En ese día se inscribió su nombre y su insignia simultáneamente en Barranquitas y en Luquillo."
  
Luis Muñoz Marín, Historia del Partido Popular Democrático. 2da. edic. (San Juan de Puerto Rico: Fundación Luis Muñoz Marín, 2003), p. 13. 

El 22 de julio de 1938, en las municipalidades de Barranquitas y Luquillo, un grupo de puertorriqueños encabezados por el entonces ex-senador liberal e independentista, Luis Muñoz Marín, se lanzaron a las calles con el propósito de crear una nueva agrupación política, cuyo fin sería el de dar un rumbo distinto al acontecer político en Puerto Rico.  Valga repasar, como espero que el lector entienda, algunos detalles que llevaron a la fundación del Partido Popular Democrático hace exactamente ochenta años.

    En primer lugar, debemos establecer el panorama político hacia de la década del treinta del pasado siglo, para luego entrar a ver las bases que dieron origen al partido político de mayor longevidad hasta el día de hoy en Puerto Rico.  Ahora bien, nuestra historia ha documentado los sucesos acaecidos en aquella década, donde la economía de la Isla, era una predominantemente agrícola.  Por un lado, los intereses azucareros dominaban el escenario agrícola donde las grandes corporaciones monopolizaban la tierra, dejando a miles de campesinos sin tierras para su sustento.  En aquel entonces la gran mayoría de ese campesinado, prácticamente dependían de aquellos intereses convirtiéndose en peones de estos, y entrando en una especie de sistema feudal, en la mayoría de los casos; por el otro lado, en la parte política, se respiraba un ambiente de hostilidad, por parte del gobierno encabezado por el gobernador Blanton Winship, hacia sectores independentistas, que llevó a la represión del sector nacionalista, encabezado por Pedro Albizu Campos.  Entre 1933 y 1937, sucedieron varios eventos que puso de manifiesto la hostilidad aberrante hacia ese sector político en la Isla por parte del Estado.  Eventos tales como: la "Masacre de Río Piedras"; la muerte de nacionalistas a manos de la Policía Insular luego del asesinato del coronel Riggs en el Viejo San Juan; la represión en la Universidad de Puerto Rico y terminando en la "Masacre de Ponce", el Domingo de Ramos de 1937.  A esto se le sumaría la presentación en el Senado de los Estados Unidos de un proyecto de Ley que otorgaría la independencia inmediatamente a los puertorriqueños sin un periodo de transición económica favorable, al menos así lo pensaba el propio Luis Muñoz Marín.  El Proyecto Tydings, sabemos que no llegó a prosperar en la sesiones del Congreso entre 1936 y 1938.  

  A esto, se le debe añadir el elemento gubernativo que, para esos años mantenían los poderes de gobierno en la Isla, otorgado por los estatutos federales, bajo la égida de la coalición.  En las elecciones generales de 1932, la coalición republicana- socialista, obtuvo una victoria frente al Partido Liberal, encabezado entonces por Antonio R. Barceló y Luis Muñoz Marín.  De hecho, el Partido Liberal, era el partido político heredero del antiguo Partido Unión de Puerto Rico, fundado en el año 1904 y sucesor, a su vez, del Partido Federal y, posteriormente, llamado Alianza Puertorriqueña formada en las elecciones de 1924 y desintegrado al iniciar la década del treinta del pasado siglo, cuando el propio Antonio R. Barceló, se vio obligado a abandonar la presidencia del Senado al perder el respaldo de los republicanos coaligados en la Alianza y desintegrarse, eventualmente, el mismo tras pleitos legales.  

    La coalición republicana- socialista, obtuvo la victoria en noviembre de 1932 y el norte, entre otros asuntos, era el de lograr la transición política hacia la estadidad, bien sea mediante la incorporación- es decir- territorio incorporado o asumir directamente los costos de la Estadidad enviando representación al Congreso de los Estados Unidos y participar del Colegio Electoral que selecciona al Presidente de esa nación.  Para ello, la coalición republicano- socialista, tendría- interesantemente- elementos diversos representativos de la sociedad puertorriqueña, como lo eran el capital y de los representantes del sector obrero- es decir- inversionistas locales con intereses en el azúcar, café, tabaco, entre otros sectores industriales, así también líderes principales del movimiento obrero puertorriqueño que veían en la igualdad política con los Estados Unidos los elementos necesarios para alcanzar la justicia social y las reivindicaciones de dicha clase.  En aquella elección de 1932, tanto el joven Luis Muñoz Marín como Antonio R. Barceló, fueron electos al Senado.  Muñoz, por primera vez a un cargo electivo, y Barceló por quinta ocasión de forma consecutiva.

    Ante este panorama tortuoso, cabe destacar que en términos económicos, la Isla pasaba por unos momentos difíciles que requirió la intervención federal.  En 1928, atravesó por Puerto Rico el huracán San Felipe, devastando considerablemente la agricultura, y dejando a poblaciones y comunidades enteras en la más profunda miseria.  Cuatro años más tarde, en 1932, el huracán San Ciprián fue, al igual que San Felipe, destructivo provocando que gran parte de los 1.3 millones de habitantes quedaran sin los recursos para poder sostenerse.  Para ello, el gobierno demócrata de Franklin D. Roosevelt, quien había ganado las elecciones de 1932, encabezó un proyecto económico- social que se llamaría como El Nuevo Trato.  

  Dicho proyecto tenía como intensión el sacar a los Estados Unidos del peor estancamiento económico en la que estaba sumido en su historia como república, provocado en parte por la caída de la Bolsa de Valores en 1929 y que, por consiguiente, tuvo un efecto en cadena en todos los sectores de esa nación.  Aquel proyecto de El Nuevo Trato, llegó a Puerto Rico de la mano de varios políticos locales y académicos como Carlos Chardón, quien en el verano de 1934, elaboró todo un plan estratégico que tomaría en cuenta los principales problemas económicos y sociales que aquejaba al puertorriqueño de entonces.  El plan se le conocería como Plan Chardón, y formularía toda una serie de propuestas para el mejoramiento de los distintos sectores económicos.  Planteaba la necesidad de reformular, entre otros, la otorgación de tierras tratando el espinoso asunto de las violaciones a la Resolución Conjunta del Congreso de los Estados Unidos aprobada en mayo de 1900 que prohibía la tenencia de más de 500 cuerdas por parte de las corporaciones; el establecimiento de cooperativas como elemento fundamental en cuanto a la participación que debía tener el pequeño propietario en la producción nacional; así como, el formular una política industrial basada en el establecimiento por parte del estado de fábricas que servirían de apoyo económico para los programas a establecerse en la Isla.  Así se concibieron entonces las fábricas de: cemento, papel- cartón, botellas, zapatos y de cerámica pesada.

Colección periódico El Mundo. Biblioteca Digital UPR

    Con este panorama en dicha década del treinta del pasado siglo, es que surgió entonces la  fundación de un nuevo movimiento político en el verano de 1938.  Para ese año, gobernaba el país desde los escaños en la legislatura, la coalición republicana- socialista, que había ganado las elecciones de 1936, gracias a la combinación de votos que permitía la Ley Electoral vigente.  Luis Muñoz Marín, se retiraba del Senado por decisión propia, como lo informó a la prensa escrita el 27 de mayo de 1936, al anunciar que renunciaba, además, a todas sus posiciones políticas dentro del Partido Liberal.  Aquella renuncia de Muñoz a sus posiciones y aspiraciones políticas dentro del movimiento liberal puertorriqueño, es interesante destacarlo, ya que el propio senador liberal e independentista, chocaría con Barceló en cuanto a la visión de ambos sobre el Proyecto Tydings.  Luis Muñoz Marín, entendía que dicho proyecto, tal y como se había presentado en el Senado de los Estados Unidos, solo llevaría a la ruina económica a la Isla sin un periodo de transición y sin un acuerdo viable entre ambas partes.  (Véase declaración de Luis Muñoz Marín del 21 de mayo de 1936).  

    Mientras en el seno del Partido Liberal se debatía arduamente sobre una propuesta presentada por Luis Muñoz Marín, para que en las elecciones de ese 1936, el Partido Liberal, hiciera un llamado al retraimiento electoral, es decir, a no participar en esas elecciones como respuesta al antagónico proyecto del senador Tydings.  En la Asamblea de Yauco, de agosto de 1936, la respuesta del Partido fue no avalar la propuesta del joven senador liberal.  Por un solo voto la misma fue derrotada.

    Estos hechos, entre otros eventos, llevaron al eventual rompimiento de Luis Muñoz Marín con el liberalismo puertorriqueño, pero no a claudicar en la defensa de la independencia de la Isla como la alternativa descolonizadora, pero asegurando una transicion economica justa para los puertorriquenos.  Para él, el Proyecto Tydings no aseguraba prosperidad para Puerto Rico, pero entendía- como señalaba en sus Memorias Tomo I 1898- 1940- que el temor a la aprobación en cualquier momento de dicho proyecto estaba latente, y que eso atemorizaba a mucha gente.  Por eso, según él, era importante el retraimiento electoral para las elecciones de noviembre de 1936.
  
Colección periódico El Mundo. Biblioteca Digital UPR

    Pasadas aquellas elecciones el distanciamiento del movimiento liberal con Muñoz Marín, siguió creciendo, aquel liderato lo responsabilizaba por la desgracia liberal de aquel año de 1936.  Como respuesta el Partido Liberal convocó a la Junta Central del partido a una reunión en la "Finca Naranjales" en Carolina, que pertenecía al padre del Lcdo. Benicio Sánchez Castaño.  Allí, la Junta decidió expulsar del partido a Muñoz y a un grupo de seguidores de este.  Ante este escenario, Muñoz y otros que compartían su visión política en cuestión de días, organizaron en Ponce un mitin donde concurrieron cerca de 10 mil personas, con el propósito de auscultar el ambiente político en ese momento.  Interesantemente, ese mismo día el partido había organizado un mitin que, al parecer, concurrieron solamente doscientas personas.  (Véase Memorias 1898- 1930, pp. 175- 178).  Aquello parecía ser el inicio de la ruptura.

    Antes de la fundación formal del Partido Popular Democrático en el verano de 1938, existieron dos agrupaciones que anteceden a dicho evento.  En primer lugar, Acción Social Independentista (ASI), fue una agrupación creada por Muñoz Marín, el 10 de septiembre de 1936; sin embargo, ASI quedaría en suspenso inmediatamente hasta pasadas las elecciones de ese año.  El 27 de junio de 1937, casi un mes después de la expulsión de Muñoz y su gente del Partido Liberal, en la finca de Naranjales en Carolina, se constituyó en Arecibo una nueva agrupación política que se llamaría los "Liberales Netos, Auténticos y Completos", según narra el propio Muñoz en sus Memorias tomo 1, p. 178.  Esa organización política tenía como meta fijar la legitimidad de los liberales en el entorno político; no obstante, no podían utilizar el nombre liberal hasta que se estableciera el final del partido que ostentaba dicho nombre.  Sin embargo, hicieron los esfuerzos para establecer su preeminencia sobre la deteriorada empresa que dirigía el periódico La Democracia, en manos de los elementos del Partido Liberal.  Todo esto está ocurriendo en el verano de 1937.  Los "Liberales Netos, Auténticos y Completos", se quedaron solo con su nombre tan largo, no trascendió más allá, aunque de aquí saldría algo nuevo, un año más tarde.

    Al entrar el año de 1938, las luchas con Antonio R. Barceló al seno del liberalismo puertorriqueño, siguió creciendo.  El viejo líder de la Unión de Puerto Rico y del Liberal Puertorriqueño y Senador de minoría, ya se estaba quedando ciego.  Problemas de salud le afligía, ya casi no iba al Senado, solamente cuando era necesario.
  
Colección periódico El Mundo. Biblioteca Digital UPR

    Si queremos ver la evolución del pensamiento político de Muñoz y como se atrevió a retar al liberalismo y al propio sistema viejo y caduco político que imperaba en ese entonces, tenemos que necesariamente ver la fecha del 17 de julio de 1938 que, a mi juicio, fue donde Luis Muñoz Marín, frente a la tumba de su padre en Barranquitas, pronunció lo que vino hacer el "juramento de fidelidad" y, a la misma vez, la ruptura con aquel sistema político y viejo y caduco que significó el fin de un periodo político y el inicio de uno nuevo bajo su égida, tal vez sin saberlo.  Allí, y a cinco días antes de la inscripción del nuevo partido político, Luis Muñoz  Marín, pronunciaría las siguientes palabras: "Venimos para hacer, en la forma más solemne la rededicación de nuestro espíritu para salvar a nuestro pueblo de las fuerzas externas causantes de su angustia y de las pequeñeces internas que lo paralizan en su lucha por poner término a su angustia. Venimos a ofrecerte, a jurarte, que la altura, la integridad, la honradez y la verdad perdurarán en la acción pública de estos montes y valles de Puerto Rico, que ni el más humilde jíbaro podrá ser engañado impunemente, que habrá Pan, Tierra y Libertad para este pueblo, para que tu vida no haya sido en vano, para que el fruto de tu vida no sea amparo de ambiciones y rencores sino Pan, Tierra y Libertad para los hombres."  El discurso lo terminó con las siguientes palabras "... venimos a jurarte, ante el corazón de nuestro pueblo, que arrojaremos del templo de tu sepulcro a los mercaderes de tu nombre"; lo que le sirvió de aliciente a lo que se haría esos días y meses siguientes. (Véase mi artículo publicado en 1998 Luis Muñoz Marín en su centenario 1898- 1998).  

    Casi un mes después de la inscripción del nuevo partido, el 20 de agosto de 1938, Luis Muñoz Marín, describiría los fundamentos del Partido Popular Democrático relacionándolos, precisamente, a los problemas existentes en esos momentos, como lo era el acaparamiento de tierras por parte de las empresas foráneas, especialmente las azucareras.  Aunque es menester señalar que aquella manifestación también se dirigió a los liberales que seguían a Antonio R. Barceló, explicándoles el alcance del nuevo movimiento.

    Decía el poeta e independentista el 20 de agosto de 1938: "... un partido político le pertenece al pueblo de carne y hueso que lo constituye.  Este pueblo elige comités locales en cada municipio.  Estos comités locales llevan la responsabilidad de lucha en cada precinto municipal y eligen a los delegados a la asamblea soberana que es el órgano supremo del partido.  El jefe del partido no es su presidente, sino su asamblea de delegados designados por los comités electos por el pueblo".  Más adelante, en el mismo escrito, y ampliando lo que había dicho el 17 de julio de 1938 en Barranquitas lo que significaba el Pan, Tierra y Libertad, decía que el mismo: "... definen las actuaciones victoriosas del liberalismo, desde el súbito rompimiento de la Alianza... el pueblo puertorriqueño recuerda aquellas victoriosas actuaciones, la última de las cuales culminó hace menos de dos semanas en el fallo de las 500 cuerdas... el pueblo reconoce al Partido Popular Democrático, auténtica expresión del liberalismo puertorriqueño.  El liberalismo verdadero y el Partido Popular Democrático son evidentemente una misma cosa, traicionado en la sombra por manos incalificables y salvado a plena luz por autoridad democrática del pueblo liberal mismo."  

Colección periódico El Mundo, Biblioteca Digital UPR

    El Partido Popular Democrático, logró en noviembre de 1940 una gran gesta, en tan solo 837 días sacó del medio a los políticos de la vieja guardia y entronizó un nuevo mensaje político y refrescante en aquel entonces.  En 1940 ganó solamente el Senado y empató la Cámara de Representantes, aunque sí ganó la inmensa mayoría de los ayuntamientos, pero perdió el puesto de Comisionado Residente.  Si observamos la trayectoria fundacional del Partido Popular Democrático hace ochenta años, el partido salió de una ruptura política con lo que representaba lo tradicional y los viejos estilos.  

    Independientemente de los que hoy día dirigen dicho partido, es bueno revisitar la rica historia del movimiento popular democrático, como el propio Muñoz Marín lo comenzó a llamar tan pronto se dio la gran sorpresa de noviembre de 1940.  De igual modo, independientemente de los partidos políticos actuales, el mero hecho de que un partido político haya llegado hasta el día de hoy, ochenta años después de su fundación, merece una reflexión desde la historia, cosa que he pretendido hacer desde este artículo.

sábado, 7 de julio de 2018

La clase graduada de 2018 de la Universidad de Puerto Rico en Cayey

Durante la tarde de ayer Viernes, 6 de julio de 2018, la Universidad de Puerto Rico en Cayey, celebró la Cuadragésimo Séptima Colación de Grados.  Fue una gran ceremonia, donde los estudiantes graduados, completaron los grados de bachiller en Artes con concentraciones en: Ciencias Sociales (en Psicología, Psicología y Salud Mental de la Comunidad y Sociología); Pedagogía (en Educación Física, Ciencias Naturales, Español, Inglés, Matemátcas e Historia); Ciencias Naturales, concentraciones (en: Biología, Matemática y Química); Tecnología y Administración de Oficina con concentración (en Administración de Oficina y en Sistema de Oficina); Administración de Empresas, concentración (en Gerencia y Contabilidad);  Humanidades, concentración (en Historia y Humanidades); Estudios Hispánicos e Inglés.  En fin, fueron 579 el número total de graduados quienes ayer supieron el gran valor y el sacrificio que conllevó sus estudios, y que valió la pena.

De ese total de 579 estudiantes que emprenderán a partir de hoy su nueva vida con sus grados académicos, se debe resaltar unos datos que son ilustrativos de esta clase graduada de 2018.  El GPA promedio por áreas de estudios corresponde el 37% a Ciencias Naturales; el 18% al área de Administración de Empresas; el 11% a Pedagogía; el 29% a Ciencias Sociales; y el 4% a otras áreas académicas como los son Estudios Hispánicos, Humanidades e Inglés.  El GPA por estudios de los graduados de 2018, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, el más alto es de Ciencias Sociales con 3.42 y el menor de 3.13.  Lo que significa que estos estudiantes son de una calidad de excelencia.

De los 579 estudiantes, el 65% corresponde a féminas y el 35% son masculinos.  El 39% se gradúan con honores; mientras que el 88% continuará estudios graduados, y de estos, admitidos desde ya en una escuela graduada ronda el 25%.  Otro dato interesante es que el 29% está actualmente empleado.  En la fase de la investigación subgraduada, el 34% participó de algún tipo de investigación; mientras que el 31% ofreció servicio comunitario.  El 14% participó de un internado, mientras que el 22% participaron de intercambio académico fuera de Puerto Rico.  Lo más revelador, es que el 86% escogería nuevamente a la Universidad de Puerto Rico en Cayey para continuar con su formación profesional o algún tipo de educación continuada, lo que demuestra la solidez y el prestigio de la facultad, al cual también pertenezco.

Estos datos provistos por la Oficina de Planificación y Avalúo e Investigación Institucional demuestra, sin lugar a dudas, la gran fortaleza académica y de labor intelectual que allí se lleva a cabo en la Universidad de Puerto Rico en Cayey, donde más del 67% del estudiantado provienen de la región de servicios, de acuerdo a las estadísticas del año académico 2016- 2017.  Estos incluyen a municipios como: Cayey, Patillas, Aibonito, Cidra, Guayama, Arroyo, Salinas, Barranquitas, Coamo, Santa Isabel, Caguas, San Lorenzo, Gurabo, y otros pueblos de la montaña. 

Otro dato significativo es que 11 estudiantes se graduaron del Departamento de Humanidades; de esos, cuatro corresponden a Historia y siete a Humanidades General.  Esto es importante, ya que hay un interés de nuestros estudiantes en formarse académicamente en las humanidades e historia.  Entre los estudiantes de nuevo ingreso para el año académico 2016- 2017, fueron admitidos a Humanidades 39; mientras que para el 2017- 2018, el nuevo grupo correspondió a 57, un aumento de 18, mientras que de ese mismo cohorte, otros departamentos para el 2017- 2018, bajaron sus nuevos ingresos.  Ciertamente, estos datos debe ser un claro mensaje para la autoridades universitarias que formulan la política pública de la Universidad en cuanto a la importancia que se debe dar a los estudios humanísticos y a la formación de las artes en el ser humano.

Hace exactamente 25 años- 1993-, me gradué de bachillerato en Humanidades con concentración en Historia, precisamente de lo que antes se llamaba el Colegio Universitario de Cayey hoy Universidad de Puerto Rico en Cayey.  De aquella clase graduada de 1993, hoy le sirven al país como abogados, médicos, profesores universitarios con sus grados de doctor; maestros de escuela, contables, entre otros oficios, que impacta directamente a la comunidad.

Independientemente de los discursos que se ofrecieron ayer en la graduación, nuestro deber es poner en práctica lo que allí se dijo, y máxime en estos tiempos.  Mientras escuchaba al Presidente Interino que mencionaba en su discurso lo que había sido esos terrenos hace más de sesenta años, pensaba en las luchas que los cayeyanos dieron en la década del sesenta por convertir lo que era el antiguo campamento militar Henry Barracks en un colegio universitario administrado por el estado.  Cayeyanos ilustres como Miguel Meléndez Muñoz, Víctor M. Pons Gil, y las entidades cívicas y culturales cayeyanas, en unión a las autoridades municipales y estatales encabezadas por Rafael Coca Navas y el senador Leonel Fernández Méndez, lograron hace cincuenta años que aquel sueño se hiciera realidad.  Hoy, al igual que hace cincuenta años, el Proyecto cayeyano del Colegio está más vigente que nunca.  Está al servicio de la comunidad cayeyana, la montaña y la costa sureste de Puerto Rico.  Para ello, hay que defenderla y preservarla para las futuras generaciones.

Anoche, al culminar los actos de graduación, un ciudadano de la tercera edad- a quien no conozco- me detuvo y me dijo las siguientes palabras que resumen de manera diáfana lo que siginifica la Universidad de Puerto Rico en Cayey en sus vidas y en la de su comunidad.  Me dijo: "profesor, a usted hay que felicitarlo y le doy las gracias por formar a mi nieta…"; yo le respondí, "...no, la felicitación es para usted, sin su apoyo y generosidad no hubiese sido posible el cumplir el sueño de ella y sus compañeros estudiantes…".  Aquel intercambio con ese ciudadano, que pienso no tiene grado universitario, y posiblemente su nieta sea la primera en obtener un grado universitario en ese núcleo familiar, reafirma cada día más que el mayor Proyecto social legado por nuestros antepasados, ha sido la Universidad de Puerto Rico.  Y máxime, en nuestra región la Universidad de Puerto Rico en Cayey, ha tocado las vidas de muchos, y ha definido el futuro de muchos también, ya que han salido de la pobreza tanto económica, social e intelectual.  

Mi felicitación a esta clase graduada de 2018; como leí que alguien escribió anoche en las redes sociales: "el hoy, mañana y siempre Colegio Universitario de Cayey".  Como hace 25 años, cuando me gradué de bachillerato en UPR Cayey, el Colegio tiene futuro; debemos defenderla y sentirnos orgullosos de contar con una institución de primera en la montaña cayeyana. 

sábado, 23 de junio de 2018

Mi viaje a Holyoke, Massachusetts: unas impresiones

Durante la semana del 19 al 24 de mayo de 2018, estuve realizando una visita a la ciudad de Holyoke, en el estado de Massachusetts, ofreciendo una conferencia sobre el tema de la historia de la ciudad de Guayama, como parte de la exposición "Museo Casa Cautiño-Insúa: Romance, Arquitectura y Economía de Guayama, Puerto Rico", organizada y curada por la profesora universitaria, Alvilda Anaya- Alegría, y por el historiador y promotor cultural del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Aníbal Rodríguez.  Fue una grata experiencia y enriquecedora, a la vez, ya que pude entrar en contacto con la comunidad puertorriqueña, y encontrarme con buenos amigos de la infancia, como el profesor Eduardo Meléndez Reyes, quien es muy apreciado y querido en esa comunidad, así como al matrimonio de William Meléndez Rivera y Evelyn Torres, quienes me fueron a visitar, amigos entrañables de toda una vida.  William, fue mi maestro de ciencias en la escuela intermedia urbana de Patillas.  Hubiese querido encontrarme con otros amigos, como Jimmy, Isaac, Mayra, entre otros, que residen en esa zona.

A la vez, pude entablar nuevas amistades, como la del Lcdo. Rafael Rodríguez Cruz, un apasionado a la historia y a las gestas patrias, guayamés de pura cepa.

En esta mi primera visita a Nueva Inglaterra, pude apreciar la belleza de la zona.  Tanto Alvilda como Aníbal, me sirvieron de anfitriones recorriéndome por algunos de los rincones hermosos de dicha región del noreste de los Estados Unidos.  La noche que llegué, asistí en un pequeño pueblo de Connecticut, a un baile, pudiéramos decir al estilo puertorriqueño.  Casi todos los presentes allí, eran puertorriqueños, y la comida puertorriqueña.  Eso fue un choque grande, porque a diferencia de lo que pensamos aquí en la Isla, lo que pude ver entre los jóvenes asistentes a ese baile, es el gusto por los ritmos caribeños, y en particular por lo puertorriqueño.  Todo me indica que la cultura nuestra se conserva y se aprecia entre la comunidad que allí reside.

Tuve la oportunidad de visitar, por primera vez, la ciudad de Boston, impresionante, una ciudad bonita, y de visitar el Museo del Boston Tea Party, en el mismo lugar donde de los sucesos conocidos en la historia de los Estados Unidos como el "Boston Tea Party", el 16 de diciembre de 1773; además, visité la antigua sede de la legislatura colonial de Massachusetts, donde el 5 de marzo de 1770, los milicianos británicos abrieron fuego contra los obreros de una fábrica de barcos y otros que buscaban trabajo, matando a cinco de estos, en lo que se conoce también en la historia como la "Masacre de Boston."  Impresionante la ciudad, por su belleza arquitectónica, y una bahía espectacular.

Así también, tuve la oportunidad de recorrer varias pequeñas ciudades cercanas a Boston y a Springfield.  Pude palpar parte de la historia de estos pequeños poblados que mantienen un aprecio por el legado arquitectónico edificado, como un legado de un pasado glorioso para estas comunidades.  Además, pude ver parte de la economía de la región, la actual y el pasado industrial, a orillas de la carretera o del famoso río Connecticut, que es la frontera entre Massachusetts y el estado de Connecticut.  

Visité el Wadsworth Atheneum Museum of Art, un impresionante museo de arte de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, así como contemporáneo, que ubica en la ciudad de Hartford, Connecticut ; allí conocí a un puertorriqueño de Mayagüez, que trabaja en la seguridad del Museo, quien nos presentó a una de las directoras del mismo; el Capitolio (un edificio impresionante al estilo gótico). 

También, visité la pequeña ciudad de Amherst, sede de uno de los recintos de UMASS, precioso por demás; una recomendación que me hiciera mi profesora de Historia y querida amiga, Loliannette Emmanuelli.  La Dra. Emmanuelli, en un mensaje que me enviara, me indicaba que me iba a encantar, y así fue, un campus universitario hermoso.

Lo más sorprendente para mi fue la espectacular biblioteca que posee dicho recinto; un edificio de 26 pisos, impresionante por demás.  Y el centro de la ciudad con su alcaldía y plaza central preciosos.  Lo bueno fue la visita a una pequeña librería Amherst Books en el centro de la ciudad.  También maravilloso.  Libros de casi todos los temas, especialmente los de historia.  En la librería que visité vi muchos títulos publicados por la UMASS Amherst, entre ellos uno que me llamó la atención escrito por el historiador Alan C. Swedlund, Shadows in the Valley: A cultural History of Illness, Death, and Loss in New England, 1840- 1916.  Entre otros títulos interesantes.

Holyoke, es una ciudad a orillas del Connecticut, fundada en el año 1850.  Alvilda me llevó a conocer al alcalde de Holyoke, Alex B. Morse, a quien hice entrega de dos importantes expresiones.  Una del alcalde de Guayama, Hon. Eduardo E. Cintrón Suárez, y la otra, del Senado de Puerto Rico, por medio del Hon. Cirilo Tirado Rivera.  Es una ciudad donde residen muchos puertorriqueños.  El alcalde Morse, me decía que casi el 50% de la población de la ciudad, era puertorriqueña.  De hecho, su secretaria personal, es una comerieña.  El alcalde Morse, ha mantenido una estrecha comunicación con los puertorriqueños que allí viven.  Una semana antes de mi llegada, estuvo la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz Soto, en una actividad académica y en reuniones con el alcalde.  Le pregunté sobre el movimiento poblacional después del ciclón María, y este me indicaba que había llegado mucha gente, pero que al mismo tiempo, y al irse restableciendo los servicios básicos en la Isla, muchos ya habían regresado; es decir, residieron allí temporalmente.  La casa alcaldía es un edificio también impresionante.  Holyoke, en sus comienzos, fue una de las ciudades industriales más importantes del noreste de los Estados Unidos.  Allí, y a orillas del río, se desarrolló una industria celulosa, de las más prósperas de los Estados Unidos.  La historia de la ciudad, señala, que en un momento dado el papel que se consumía en todos los Estados Unidos, provenía de Holyoke, siendo la fábrica del señor William Skinner, la más importante en la región.  El escudo municipal que representa a la ciudad, precisamente, da ese toque de historia el cual ha sido su desarrollo histórico hasta el presente.  Un proceso de industrialización sumamente interesante.  Ese fue mi tema de tesis doctoral, pero viendo a la ciudad de Guayama en la segunda mitad del siglo veinte.

Mi misión, y gracias a la invitación de Alvilda y de Aníbal, para estar allí en la exposición, y dar por cerrada la misma, y a la vez presentar mi ponencia como la última actividad de la misma, fue la noche del 23 de mayo.  Ante un nutrido grupo de amigos que se dieron cita, en la Casa Museo Wistariahurts de Holyoke, pronuncié mi ponencia, que fue del agrado de todos, al cual agradezco los comentarios positivos hacia el mismo. 

Gracias a Alvilda y Aníbal, por esta invitación, y a la Universidad de Puerto Rico en Cayey, por permitirme realizar este viaje.  De igual manera al alcalde Eduardo E. Cintrón Suárez y al senador Cirilo Tirado Rivera, por la proclama municipal y la moción aprobada por el Senado de Puerto Rico.  Pudimos impactar a nuestra gente allí en Holyoke.  Muchas gracias a todos los que estuvieron allí para escucharme y recibirme en Holyoke.

Para que disfruten el viaje, incluyo algunas fotos de esos días.








































sábado, 30 de diciembre de 2017

El huracán María azota la ciudad

Puerto Rico, ha visto una de sus peores tragedias que ha tenido en su historia moderna.  Me refiero al azote directo del Huracán María entre la noche del 19 de septiembre y la madrugada y día del miércoles, 20 de septiembre de 2017.  Desde el sábado, 16 de septiembre, el Servicio Nacional de Meteorología en San Juan y el Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami, emitieron la alerta de que Puerto Rico podría ser azotado directamente por el poderoso fenómeno atmosférico, y por lo tanto, tendrían que, los puertorriqueños, prepararse para dicho evento.

Tanto el sábado en horas de la tarde, como el domingo y lunes previo al 19 de septiembre, el Gobierno Estatal y los municipios, comenzaron los preparativos con el propósito de esperar el inminente azote del huracán.  Hacía menos de una semana que el país había vivido otra experiencia ciclónica, pero con el paso del huracán Irma; sin embargo, este fenómeno azotó de manera directa la región nororiental de Puerto Rico, incluyendo las islas de Vieques y Culebra, provocando serios daños a la infraestructura, especialmente eléctrica.  Municipios como Loiza, Canóvanas, Río Grande, San Juan, entre otros, sufrieron daños graves; cientos de residentes perdieron los techos de sus hogares y con ello sus pertenencias.

El lunes, 18 como el martes, 19 en las horas del día, los puertorriqueños realizaban sus preparativos en espera de que el huracán María, que venía desde el Caribe oriental con vientos que superaban las 155 millas por hora, siendo catalogado como un huracán categoría cinco, disminuyera sus fuerzas y desviara su ruta bien sea hacia el norte o al oeste que evitara así  un impacto directo sobre Puerto Rico.  Esta esperanza no ocurrió.  La naturaleza es única.

El martes, 19 de septiembre de 2017, a las 6:00 p.m., los puertorriqueños debían estar resguardados en sus hogares o refugios habilitados por el estado.  En horas de la noche, diría que a eso de las 10:30 de la noche, comenzaron a sentirse en Guayama los primeros vientos que acompañaban al fenómeno tropical.  Yo me quedé en la residencia de mis padres, también en Guayama.  Después de la media noche entre 1:00 y 3:00 de la madrugada del miércoles 20, comenzó a sentirse aún más fuerte el viento, y luego entre 3:00 y 6:30 de la madrugada, era casi imposible no estar preocupado por lo que venía para la Isla.



Los vientos huracanados se sintieron en Guayama con una fuerza extraordinaria.  Pienso que el viento superó las más de 150 millas por hora y ráfagas que podrían oscilar entre las 175 y 180 millas por hora.  La fuerza del viento era capaz de provocar- como provocó- daños catastróficos en Guayama y en el resto de la Isla.  En la residencia pensamos que el viento abría de dañar la puerta principal de entrada a la misma, ya que era tanto la fuerza del mismo, que era posible que cediera.  Sin embargo, no ocurrió de esa manera.

La fuerza del viento hacía un susurro espantoso, ensordecedor, era como si mucha gente estuviera llamando a la puerta para que les abriera la misma.  Sonidos, gritos y hasta a veces alguien llorando, era lo que se sentía en la puerta, tratando de que alguien les diera albergue.  Alguien diría que son las “ánimas del purgatorio” buscando refugio.


Fueron horas espantosas.  Se esperaba que el ojo del huracán tocara tierra en algún punto entre Arroyo y Guayama; sin embargo, a las 7:30 de la mañana del día 20, tocó tierra por Yabucoa, en el extremo más suroriental de Puerto Rico.



Todos los que hemos experimentado la fuerza de un huracán, conocemos la dimensión del mismo en torno a su estructura.  Que si el ojo, que si los vientos huracanados, que si los vientos con fuerza de tormenta tropical, que si la marejada ciclónica, entre otros términos, que se utilizan en estos eventos de la naturaleza, se hicieron presentes ante su paso.  A mi entender, en la ciudad de Guayama se sintió la llamada calma del huracán, que es el punto por donde el ojo está pasando.  Y eso fue así, ya que entre 8:00 y 8:20 de la mañana, hubo una tensa calma que luego arreció con unos vientos en dirección contraria.  Aunque no he visto los reportes oficiales de este evento atmosférico- al momento de escribir esta nota- pienso que la presión barométrica en Guayama tuvo que haber sido una de las más baja registrado al paso de este evento atmosférico por la Isla.  Igual sucedió en los huracanes San Ciriaco de 1899 y San Felipe de 1928, que hago referencia en mi libro Historia de una ciudad: Guayama, 1898- 1930.







Entre las 10:00 de la mañana y 2:00 de la tarde, los vientos comenzaron a disminuir, muestra de que el fenómeno atmosférico se estaba alejando de la región.  Ya a eso de las 4:00 de la tarde, todo indicaba que había salido de la Isla.  Al parecer, el ojo, que había entrado por Yabucoa, había salido entre Arecibo y Barceloneta, según escuché en un reporte a eso de las tres de la tarde.  Al bajar la intensidad de los vientos, entonces se quedó por un par de horas adicionales la lluvia con más intensidad.  De hecho, todo el episodio de vientos huracanados estuvo acompañado de una intensa lluvia.  En cuanto a la lluvia, al parecer cayeron en todo Puerto Rico aproximadamente 30 pulgadas.  Es un evento sin precedentes.

Sobre el paso del huracán María por la Isla, cabe destacar un elemento que no se puede dejar pasar por alto, y es la desorganización del Gobierno Estatal para enfrentar la emergencia.  Le comentaba a mi papá en medio de la emergencia, que extrañaba los informes sobre el huracán que, en otros tiempos, se escuchaba a través de la radio.  Recuerdo que bajo la gobernación de Rafael Hernández Colón, durante el año 1989, cuando pasó por la Isla el huracán Hugo, el Gobernador estuvo todo el tiempo en comunicación con los habitantes, utilizando los medios de la radio.  Es más, en aquella ocasión los radioaficionados jugaron un papel fundamental en reportar eventos desde distintos lugares de Puerto Rico.  De esa manera, se tomaban acciones de alertas de emergencia.  Los radioaficionados, en la emergencia provocada por el huracán Hugo en 1989, salvaron vidas y estuvieron constantemente reportando incidencias a los centros de mandos del Gobierno en San Juan.  Es más, luego de pasada la emergencia, se sabía con exactitud las condiciones en que habían quedado caminos, carreteras, puentes, servicio eléctrico y de acueductos.  Eso no ocurrió en este evento de atmosférico de 2017.  Por lo que he escuchado, de muchos municipios a 12 horas de culminar el evento, no se sabía absolutamente nada.  En momentos en que escribo, de los municipios del interior de la Isla, se sabe muy poco.






En el evento del huracán María, todos los sistemas de comunicaciones de la Isla se cortaron.  Desde teléfonos celulares, líneas residenciales, y más preocupante aún, las radiodifusoras puertorriqueñas, que es el medio por excelencia que acompaña a la gente en estas emergencias, también cayeron todos sus sistemas.  Desde antenas de satélites y retransmisores.   El miércoles en la mañana, en el instante en que cruzaba por la Isla el fenómeno atmosférico, las únicas emisoras que se mantenían al aire- y que captaba su señal en Guayama- era la WAPA Radio 680 AM San Juan, y a veces la WPAB 550 AM Ponce; la WEXS 610 AM Patillas que, al parecer operaba de manera automática, y además, la emisora Radio Victoria 840 AM de Yabucoa.  Todas las que dicen ser “las primeras con la noticia”, y aquellas que dicen estar y que “en el lugar de la acción”, y aquella que cuenta con un señor que dice “y que habla y saca la cara por el pueblo de Puerto Rico y hace las preguntas- y que- por el pueblo de Puerto Rico”, salieron del aire por completo.  Esas emisoras radiales que se jactan de ser los primeros en todos, fueron cayendo como un juego de dominó, una a una.  Las que mencioné arriba son las que estuvieron en el aire en toda o en gran parte de la emergencia.  Y según he escuchado, Radio Isla 1320 AM, con estudios en San Juan, se mantuvo al aire, pero de forma limitada.  La radioemisora líder en la emergencia cuando el huracán Hugo fue la WKAQ 580 AM San Juan.  Fue muy raro escuchar por la radio los alertas del “Emergency Broadcast Sistem” (EBS) o ahora le llaman el “Alert Emergency Sistem” (AES).


Al fallar el sistema de radiocomunicaciones, el país, pero más preocupante, el Gobierno Central, al parecer no sabía lo que había estaba ocurriendo en lugares tan distantes como: Utuado, Jayuya, Adjuntas, Rincón, Mayagüez, Ponce, Vieques y Culebra.  A 24 horas de pasar el evento, no se tenía noticias tampoco del Gobierno Central, ni mucho menos de sus dirigentes.  Ni un solo jefe de agencia, ni el Gobernador de la Isla, se había dirigidos a la gente por la única estación radial que había quedado en pie WAPA 680 AM en San Juan.  (Luego de un llamado urgente de Luis Penchi, el Gobernador hizo su aparición a los predios de la emisora). 

A más de 18 horas de haber salido el ojo del huracán de la Isla, pudo verse el sol.  Y con ello, los puertorriqueños pudimos hacer las primeras inspecciones.  Yo, por supuesto, en la ciudad de Guayama.  Al salir de mi urbanización y ver los destrozos ocasionados por el huracán María al centro histórico de Guayama, mi primera palabra fue ‘devastador’.  El huracán destruyó casas antiguas en la Zona Histórica, la Plaza de Recreo Cristóbal Colón de Guayama, lo único que queda es el recuerdo de lo que fue hasta el 19 de septiembre, una plaza hermosa, con árboles frondosos (aunque sigue siendo).  Pienso que por lo menos una generación, no podrá disfrutar la plaza como lo hemos disfrutado la actual generación.  Vi destrozos en el comercio.  Gran parte de la infraestructura eléctrica, está en el suelo.  Postes que aguantan el tendido eléctrico, partido por la mitad, tanto de los de cemento y ni se diga los de maderas.  Puentes caídos y carreteras inservibles, es parte de la tragedia.  He visto muchas casas de madera que se les voló su techo de zinc; estructuras públicas como canchas y parques quedaron por completo destruidas.  Una desforestación total, que tardará muchos años en reponerse.  Hasta la icónica torre de comunicaciones de la antigua Puerto Rico Telephone Company (hoy Claro) fue derribada por los vientos inmisericorde del huracán.  El aspecto de la ciudad es distinto.  Sin embargo, la cuadrícula, se mantiene en pie y vigente, como aquellos que la planificaron hace más de 150 años.  Está ahí.




 Ahora, con la nueva vista de la ciudad, se destaca vibrante, fuerte y con esperanzas de que vuelva a tener su encanto y su brillo, la cúpula del templo Católico.  Ese edificio, que se asemeja a los edificios eclesiásticos en Italia, se yergue majestuosa, es el que domina el paisaje urbano de la ciudad, como lo fue en antaño.  Es el edificio más alto del centro urbano guayamés, que ahora reclama su atención desde cualquier punto cardinal de la ciudad. 



 

Ciertamente, y no por ser pesimista, la Isla tardará tiempo en levantarse y volver al día anterior al evento.  Aun no he llegado a Cayey, pero supongo que la devastación debe ser total.

(Este escrito fue redactado en manuscrito el Domingo, 24 de septiembre de 2017, y completado a las 3:38 p.m.)